El marco de la violencia

¿Cuál es el espacio para la violencia justificada por el Estado?

Aquí hay tres noticias que nos permiten dibujar ese espacio o marco de la violencia en Nicaragua, siendo las condecoraciones en el 41° aniversario de la policía, los indultos a 23,000 presos, y la aprobación de la cadena perpetua en el país.

En el boletín Segunda Vuelta analizan la primera de estas noticias:

La violación sistemática de los derechos humanos de nuestros hermanos y hermanas es muy dolorosa y frustrante; sobre todo, cuando del otro lado vemos que prevalece el abuso de poder y la impunidad.

Claro es que cuando el sancionado Francisco Díaz – director de la policía nacional- le otorga el grado de comisionado y condecora -por supuestas acciones heroicas- al jefe de patrullas Zacarías Ignacio Salgado -responsable de la masacre de las Jagüitas-.

Lo que el régimen esta haciendo es crear una realidad, generar un espacio que pretende ser ético y necesario para dar cabida a su violencia.

La violencia desde la policía, legalizada, celebrada y condecorada. No solo se trata de celebrar la violencia oficial, sino de darle impunidad.

Como segunda línea de este marco de la violencia, tenemos la liberación de más de 23,000 presos bajo la modalidad de «convivencial familiar» (La Prensa, El 19 Digital)

Muchos de estos presos no han cumplido la mayoría de sus condenas, ni han pasado por proceso de reformas, y muchas veces llegaron a prisión por cometer delitos que precisamente caen bajo la tercera línea del marco de la violencia: la cadena perpetua en Nicaragua.

Daniel Ortega ha solicitado a la Corte Suprema de Justicia que estudie y prepare las reformas de ley para aprobar la cadena perpetua en el país «ante la crueldad de ataques y crímenes cometidos contra Ciudadan@s, Niñ@s, Adolescentes, Jóvenes, Adult@s, y Adult@s Mayores, por personas generalmente con graves alteraciones y perturbaciones mentales, o culturales«.

Debido a recientes asesinatos de notoria crueldad, el Estado se ha visto en la necesidad de actuar y poner un límite, un «hasta aquí» que castigue estos delitos, que es de donde nace la propuesta de la cadena perpetua; pero muchos de los 23,000 presos liberados en el último año habían llegado a la cárcel precisamente por crímenes «de odio, crueles, aberrantes, inhumanos, humillantes y denigrantes, que no corresponden con nuestra Cultura«.

Si la cadena perpetua es para los crímenes inhumanos, pero se condecora a la policía por cometerlos, y se libera a presos que los han cometido o que no han sido reformados para evitar que lleguen hasta esos extremos, esta pregunta es a quién van a detener bajo estos cargos de cadena perpetua.

La respuesta

En el discurso del del 15 de septiembre, aniversario 199° de la independencia de Nicaragua, Daniel Ortega aclaro el marco de la violencia condenable a cadena perpetua. Se «reforzará» el sistema judicial para aplicar esta condena a quienes comentan crímenes de «odio» como los asesinatos de las niñas de Mulukuku, pero también a los que provoquen más «destrucción» como la de abril de 2018 por ser personas que «no tienen Alma, no tienen Corazón, no son nicaragüenses, son hijos del demonio, son hijos del diablo, y están llenos de odio, cargados de odio están«.

Días después, Rosario Murillo igualo a los movimientos feministas con los asesinos y criminales: “¿en qué se diferencia uno de estos personajes con ese criminal que quitó la vida a una mujer embarazada de siete meses”, porque estos movimientos promueven «crímenes contra la vida«.

Ambos discursos están llenos de mentiras y contradicciones, pero en ese espacio intermedio es que han creado el nuevo marco de la violencia aceptada y la violencia que van a perseguir.

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