En red, pero no enredados

En red, pero no enredados

Hemos olvidado que tenemos Internet. La mitad del mundo tiene internet, y la mitad del mundo, incluso en Nicaragua, se conecta a Internet por aplicaciones móviles; pero no sabemos usar internet, o para que sirve, o podría servir.

Este texto está basado en la presentación que di sobre Democracia en la era digital en el Encuentro centroamericano de organizaciones sociales de jóvenes y poblaciones LGBT, organizado por el Centro de estudios para la gobernabilidad y democracia, CEGODEM

Les decimos «redes sociales» a los servicios donde tenemos «amigos» y «seguidores», recibimos «visitantes» que no conocemos en nuestros sitios web y chateamos «en grupos» con quienes no nos encontramos. Tenemos todos los contactos del mundo pero no tenemos red social, solo naipes apilados como una casa, esperando caer.

¿Porqué olvidamos que tenemos Internet? Si, es cierto, adoramos subir selfies, hablar de series o películas, compartir memes, pero también podríamos, hacer redes, construir democracia. Pero, ¿qué tipo de democracia vive en Internet?

Internet ha roto la manera en que funcionaba la comunicación. Las estructuras verticales, los medios unidireccionales, han dado lugar a espacios en donde un tuitero puede contestarle a un presidente, un bloguero denunciar a una corporación, y unos cuantos periodistas pueden revelar la verdad sobre como funcionan las estructuras de poder sin la barrera de entrada de construir todo un medio de comunicación (edificios, repetidoras, unidades móviles), sino con tan solo un mensaje bien documentado.

La comunicación es ahora una red, en donde todos los nodos participan, transmiten y se pronuncian.

Existen actualmente dos tipos de democracias. La intermitente, y la permanente.

La democracia intermitente es la democracia electoral. Sucede una vez cada tantos años, y en ella participan partidos políticos para ocupar espacios de representación ante parlamentos, alcaldías y cabildos. Pero esta democracia ésta en crisis, agotada. La gente vota con la emigración o con la abstención porque no esta percibiendo mejoras concretas en las opciones electorales; y estos espacios «representativos» no están cambiando las cosas porque no representan poder, sino administración del status quo. Los partidos existen pero no importan. El poder entonces, está en otra parte.

La democracia permanente no espera a las elecciones. Sucede todos los días, construye redes, espacios horizontales, es colaborativa y creativa. Es ejercida por grupos diversos, con grados distintos de cohesión o dispersión. Son la suma de todas sus partes, y representan Potencia, una forma distinta de ejercer poder a través de la acción directa.

La Potencia es dinámica. Puede surgir de la nada tras una denuncia, e incendiar las redes sociales con catarsis y quejas, pero puede apagarse en momentos, «como llamarada de tuza«. Para que la indignación se convierta en acción y resultados, necesita estructura.

La Potencia explota cuando se expresa a través de iniciativas horizontales optimistas, apasionadas, pero sin estructura ni roles. En esas condiciones La Potencia se disipa.

¿Cómo podemos usar la democracia permanente para cambiar la democracia intermitente? ¿Cómo podemos recuperar la política que haría posible eso?

Vivir en red nos permite hacer uso de los medios digitales para construir redes más fuertes. Debe haber grupos dedicados a informar. Grupos dedicados a estudiar legislación. Grupos de acción rápida para detener atropellos, para proteger a personas en peligro. Grupos especialistas en convocar marchas, y grupos para reuniones de trabajo. Grupos para mantener la moral, para celebrar las victorias… y grupos para financiar todo esto.

Vivir en red, actuar en colectivos, y no intentar hacer todas las cosas todo el tiempo con todas las personas. En red, pero no enredados.

La obra Recuperar la política, realizada por Asuntos del Sur y Democracia en red, reúne ensayos de todo el continente sobre como la democracia permanente, La Potencia, lucha por los derechos indígenas, el acceso al agua, forma partidos políticos horizontales en México, nos alerta de los riesgos de los datos en Internet, y acciones de movilización y visibilización en todo el continente.

Parte de mi charla ante el encuentro de CEGODEM se bajo en este libro, así como teorías de la comunicación como los «network effects» y mi experiencia con organizaciones sociales.

Aquí les comparto la presentación final durante el evento de jóvenes y poblaciones LGBT de Centroamérica.

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